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¿Quién va a trabajar después?

El círculo vicioso del asistencialismo sin compromiso

Mexico
¿De donde sale el dinero si nadie trabaja? - IA

En México, la política pública ha tomado un rumbo cada vez más desconcertante: mientras el gobierno federal impone a las empresas nuevas obligaciones fiscales y de reporte (muchas de ellas difíciles de cumplir por la falta de infraestructura funcional), al mismo tiempo sigue entregando dinero sin exigir nada a cambio a sectores cada vez más amplios de la población.

¿El resultado? Un sistema que desgasta a los que producen, mientras sostiene, sin rumbo claro, a quienes reciben.
Y aquí viene la pregunta clave:
¿quién va a trabajar después?

A las empresas se les pide todo, pero se les da muy poco

En los últimos años, el SAT se ha vuelto más agresivo. Cada mes hay nuevas obligaciones: declaraciones, reportes, timbrados, entregas de información, normativas ESG, facturación electrónica, revisiones digitales… todo bajo el discurso de la “transformación digital”.

Pero ¿de qué sirve tanta exigencia si la página del SAT se cae a diario, los trámites tardan semanas, y la devolución anual llega dos meses tarde?

En mi caso, la resolución de mi devolución debió llegar en mayo. Me la pagaron en julio. ¿Y todavía quieren que uno confíe?

El verdadero problema es que el gobierno no cuenta con personal técnico suficiente ni capacitado, ni con servidores robustos ni con procesos analíticos serios. ¿La razón?
La famosa "austeridad republicana", que recorta recursos donde más se necesitan: tecnología, talento, análisis.

Un buen científico de datos no trabaja por $15,000 mensuales sin acceso a herramientas.
Y sin gente que dé sentido a los datos, todo se vuelve basura digital.

Programas sociales sin compromiso: ¿beca o sedante?

En contraste, los programas sociales siguen creciendo. Jóvenes Construyendo el Futuro, Becas Benito Juárez, Sembrando Vida… todos comparten una lógica peligrosa: dar sin pedir nada a cambio.

No hay exigencia de resultados.
No hay continuidad laboral después del apoyo.
No hay evaluación real de impacto.

Peor aún: se está generando una cultura donde muchos jóvenes aprenden a vivir sin producir, donde el ingreso no se asocia al esfuerzo, y donde el Estado sustituye la responsabilidad individual con una transferencia bancaria mensual.

El huevo o la gallina: ¿más pobreza, más inseguridad?

Aquí entramos en el círculo vicioso que nadie quiere mencionar:
La falta de trabajo genera pobreza.
La pobreza genera frustración, informalidad y violencia.
Y eso alimenta la inseguridad.

Entonces el Estado, en lugar de fortalecer al que emplea, castiga con más impuestos y más cargas.
Y para paliar los efectos de su propio abandono, reparte dinero esperando que eso calme el enojo.

Pero ¿es eso solución o sedante?

Como en el dilema del huevo y la gallina:

  • ¿La pobreza causa la inseguridad?
  • ¿O la inseguridad impide la generación de riqueza?

La respuesta es ambas.
Y si no se rompe ese ciclo con educación, trabajo, productividad y responsabilidad compartida, solo estamos cultivando una bomba social a mediano plazo.

El problema no está "allá arriba", está en casa

Hay algo que también se debe decir:
el gobierno mexicano no es gringo ni francés, no viene de Marte ni de Suiza. El gobierno lo formamos los mismos mexicanos.

Sí, ese burócrata que no atiende, ese funcionario que bloquea trámites, ese líder que decide sin datos… es también mexicano. Como tú. Como yo.

Por eso, lo que está en juego no es solo la eficiencia fiscal o la viabilidad de los programas sociales.
Lo que se está quebrando es algo más profundo: la cultura del esfuerzo dentro de las familias mexicanas.

Estamos formando generaciones que no valoran el trabajo, que no asocian el ingreso con la productividad, y que aprenden a ver al Estado como un proveedor absoluto.
Eso no se arregla con leyes ni con subsidios. Se arregla en casa.

Conclusión: ¿Qué país estamos construyendo?

México no necesita más programas para contener el enojo, necesita proyectos que construyan dignidad.
México no necesita más datos si nadie los analiza, necesita talento, visión y decisión para usarlos con inteligencia.
Y México no necesita que sus jóvenes aprendan a vivir del Estado, sino que el Estado los prepare para vivir por sí mismos.

Porque si seguimos empujando a las empresas hasta el límite, mientras formamos generaciones desconectadas del valor del trabajo, lo que estamos haciendo no es justicia social…
es hipotecar el futuro.

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Hipoteca tu futuro - IA

Autores

yo de rojo
Jose Antonio Alejo Ramos

Soy José Antonio Alejo Ramos, ingeniero mecatrónico y maestro en Ciencia de Datos. Me especializo en automatización, IoT y análisis de datos en la nube, con proyectos que integran AWS, energía y procesos industriales. En este espacio comparto ideas, aprendizajes y experiencias aplicadas a la tecnología y la industria

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